A la comunicación, entre las principales características que se le suelen atribuir, destacan, entre otras, la interacción entre al menos dos personas y la existencia de una transmisión de información. Idea y concepto de sobra conocido por todos.

Como parte del acto comunicativo, a través del feedback podemos identificar si se trata de una buena o mala comunicación en función de la correcta conexión entre sus elementos y el emisor y receptor. Por ejemplo…

  • Un lenguaje poco apropiado para el receptor (código) que provoque una mala recepción del mensaje.
  • Interferencias en el canal (ruido), dificultando así el entendimiento.
  • Falta de claridad de la idea en el mensaje (consecuencia por ejemplo de una mala expresión).
  • Descontextualización por parte de los intervinientes.

Pero, ¿son los únicos factores que determinan si una situación comunicativa es un éxito o un fracaso? O yendo más al grano…

 

¿puede ser esa transmisión fructífera si uno de los intervinientes no se encuentra con una actitud receptiva (disconformidad, prejuicios, )?

Marín Pérez, (2009) nos da las claves para facilitar la comunicación no solo de cara al trato con los niños, sino dentro de cualquier otro ámbito:

  1. Escoger el lugar adecuado, tranquilo, que no cree inseguridad a ninguno de los participantes.
  2. Escoger el momento adecuado, en el que exista un estado emocional estable por todos.
  3. Disponer de tiempo necesario para que las argumentaciones puedan ser expuestas y ambas partes tengan la oportunidad de ser escuchadas sin prisas o cortes.
  4. Preguntar, sin dar nada por supuesto, dejándonos “sorprender” por las respuestas que puedan darnos.
  5. Escuchar activamente, de manera que el emisor pueda sentir que le hacemos realmente caso, con expresiones como“sigue, sigue… te escucho” y de forma adecuada (mirando a los ojos, asintiendo).
  6. Empatizar activamente con expresiones como “entiendo que, a veces, pueda resultar difícil…” y de manera adecuada (mirada acogedora).
  7. Pedir su opinión: “¿qué os parece mi idea?”
  8. Expresar, declarar los propios deseos: “la verdad es que me gustaría que pudierais …”
  9. Manifestar algún acuerdo parcial con la otra parte interviniente: “es verdad que, en ocasiones puede llegar a ser demasiado complicado. Vamos a ver si podemos encontrar alguna solución para…”
  10. Darle al alumnado la información enfatizando los aspectos positivos: “En este último trimestre has demostrado mucho interés en la asignatura…”

Es por eso que debemos crear un clima/actitud positiva y receptiva para que exista una verdadera interacción bidireccional entre los intervinientes, para poder valorar así el verdadero éxito de la situación comunicativa que hemos creado.

 

Bibliografía:

MARÍN PÉREZ, Aída (2009). Hablar en público y comunicarse correctamente. Madrid: LIBSA.

Decálogo para una exitosa comunicación

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